Conciertos en sitios rarunos

Tras el reciente estreno de la espectacular película ‘Through the Never’, y después de haber roto marcas en todos los extremos del rock, Metallica se prepara ahora para afrontar su próximo reto: un concierto en la Antártida, el único continente que les queda por pisar a los miembros de la banda angelina. Evidentemente, no lo encaran solos. La actuación forma parte de un montaje publicitario de una marca de refrescos, que prevé trasladar hasta la base argentina Carlini a un reducido grupo de fans de Latinoamérica para asistir al evento, que también será retransmitido íntegramente y en tiempo real a través de Internet.

pingüinos al mar

Carlini es una de las trece bases que Argentina tiene repartidas en su territorio antártico. Debe su nombre a un biólogo que dedicó buena parte de su vida a estudiar los mamíferos que habitan en esta inhospita zona del planeta. Metallica tiene suerte. Tocará allí el mes próximo. Es decir, en verano. Aun así, James Hetfield, Lars Ulrich y sus compadres demostrarán que lo suyo es la dureza inteligente: ni siquiera asomarán la nariz fuera de las instalaciones, a las que llegarán en helicóptero, mientras su escogidísimo público –se habla de una decena de personas elegidas por sorteo– arribará a Carlini después de un crucero antártico en el que recibirán clases sobre la región y las agresiones que pesan sobre ella.

De hecho, aparte de su innegable objetivo publicitario –lo importante es que millones de personas vean el recital a través de la Red y que los medios hablen mucho de él–, la iniciativa tiene una vertiente medioambiental. No habrá riesgo de que la atronadora apisonadora de trash y heavy provoquen un alud: el público solo podrá escuchar el concierto a través de unos auriculares para evitar la contaminación acústica.

Conciertos en sitios rarunos

Lo que resulta innegable es que la próxima ocurrencia de Metallica continúa una tradición dentro de la música, y especialmente en el rock –donde la megalomanía y la propaganda tanto influyen– de celebrar actuaciones en espacios insólitos. Es más, los estadounidenses no serán los primeros en tocar sobre las grandes extensiones heladas.  Aunque para interpretaciones sorprendentes, he aquí tres ejemplos:

The beatles en una azotea

En el tejado. Los Beatles fueron en 1969 los primeros en romper la rutina en los conciertos, con permiso de Johnny Cash, que ya el año anterior había inaugurado en Folsom otra tradición del género: tocar en cárceles. El cuarteto de Liverpool se subió al tejado de Apple Corps, su estudio de grabación en Londres, y ofrecieron la que sería su última actuación como banda, registrada para la posteridad en el documental ‘Let itBe’. Los Beatles salían de una tormentosa serie de sesiones de grabación y sus desencuentros eran ya imposibles de disimular. El concierto apenas duró 45 minutos, hasta que un vecino llamó a la Policía para quejarse y los agentes obligaron al grupo a recoger y volver a meter los instrumentos en el estudio.

Bajo el mar. Katie Melua ofreció un recital en octubre de 2006 nada menos que a 303 metros bajo el nivel del mar, en uno de los soportes de una plataforma de extracción de gas en el Mar del Norte. La idea partió de la empresa propietaria para celebrar el décimo aniversario de la torre y gustó a Melua y su banda, que grabaron un documental del concierto, ofrecido ante un puñado de trabajadores de la plataforma. Melua figura en el libro Guinness como la responsable del primer concierto submarino de la historia.

Por los aires. Korn estableció en 2006 la costumbre de celebrar conciertos a bordo de un Boeing 757, como iniciativa comercial de una compañía de vuelos internacional. En 2007, Jamiroquai sorprendió a doscientos clientes de una multinacional de la tecnología que viajaban en un avión de lujo de Munich a Atenas con un miniconcierto de presentación de su recopilatorio de aquel año. La aeronave había sido acondicionada para alojar en su interior un escenario reducido y un auditorio. Como mandan los cánones, al avión subió también un experto de la casa Guinnes, que certificó que la banda británica rompió hasta seis records en aquel vuelo: entre ellos, el del concierto más rápido y a mayor altitud de la historia. Tres años más tarde, James Blunt le ‘robó’ este último título a Jamiroquai.

Si te ha gustado comparte...Share on Google+Share on RedditShare on StumbleUponTweet about this on TwitterShare on Facebook

17 comentarios en “Conciertos en sitios rarunos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Shares